Moda de hombre

Maiquelyasson me amaba. Como el recodo al camino, de Algeciras a Estambul, como si dijéramos.
Como ama el soldado a su olor de pies. Como ama el pájaro a su pájara y el caballo a su caballa, como el príncipe ama a su príncipa y la princesa a su princeso. Me amaba, en fin.

- Maiquelyasson, eres un gran idiota, perdona que te diga. Podías amar a una tía, yo qué sé, a la hija de Ropa de mujeres o a Natalie Wood, que seguro que te va bien. Conmigo no tienes futuro, colega, así que esfúmate.

- Yo soy bueno rascando bolas – me dijo Maiquelyasson- fuente

Le corté en seco. Le miré como, antaño, Julio César miró a Asuracentúrix: en plan, no seas pelma, que me jodes la fiesta. Y… se me puso a llorar. Un hombre de tamaña fealdad llorando, no es un espectáculo digno de verse. Así que accedí a que pusiera unos discos y, después de rogarme durante largos y lacrimógenos minutos, a bailarle unos numeritos.

Debéis saber que yo era un gran bailarín en aquellos años. Y no lo digo yo, tengo documentación, pringaos. Lo dijo en unas declaraciones importantes mi hermano Doggo: “Debéis saber que, en aquellos años, mi hermano Wolffo era un gran bailarín” (New York Times, antesdeayer).

Total, que como ya había hecho con un rubiales menesteroso que se llamaba John Lennon el Maiquelyasson me dio penita y le compuse unas canciones y le di unas nociones de cómo mover el esqueleto. Mover el esqueleto, menuda expresión…

Xbox one

Un poco antes de la incorporación de la carretera de Andalucía hay una amplia curva a izquierdas que recorría por el carril izquierdo. Lo que recuerdo es que de repente embestía un cono de éstos naranjas señalizadores de las obras. Creo que se volatilizó en una nube de trocitos naranjas. Frené a tope y dí un volantazo. El coche enpezó a derrapar, pero no hizo ningún tipo de ruido. Sólo se repetía el croc! del cono volatilizado. El morro del coche se dirigió sin ningún tipo de control hacia el murete de separación de la izquierda y bum! Hostión!. En ese momento reaccioné, y solté el freno (recuerdo haber subido las rodillas hasta las orejas, porque no era capaz de precisar con qué pie estaba apretando el pedal de freno) y el coche cogió tracción inmediatamente, alejándome del murete (No sé si era de hormigón, o de plástico).


Puse los intermitentes a todo trapo, y dejé el coche ir recto por el carril, sin pisar el freno y reteniendo con las marchas. Me dí cuenta de que tenía una rueda reventada, porque el volante se bamboleaba mucho. Un poco más alante la zona de obras se terminaba, dejándome un (estrechísimo) arcen al que apartarme y ver el desastre. Me dieron ganas de llorar. Era mi primer accidente y no sabía muy bien qué Xbox one. Así que traté de relajarme.
Pensé. Sí, a veces lo hago. Me puse el chaleco (Aún estaba en su funda de plástico sin abrir) y abrí el maletero. Estaba acojonado, porque cada vez que pasaba un coche todo se bamboleaba como si lo que pasara fuera un tren de mercancías. Saqué un triángulo y vi (con alivio y satisfacción) que era muy fácil de montar. Lo puse a unos 20 metros más atrás (ya sé que hay que ponerlo más lejos, pero ya no había arcen y decidí que ya había arriesgado suficientemente la vida), mirando de reojo que nadie me robase el coche (qué tontería! Cómo me van a robar un coche recién hostiado y con la rueda Enlace?).

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“Cariño, voy un segundo a beber agua de la fuente, espérate aqui quieta un momento”, le dijo su madre. La niña se quedó inmóvil mientras observaba a su madre beber. Y tuvo una idea.

Poco a poco fue abriendo su manita diminuta; primero el meñique, luego el anular, después el corazón, así hasta que el cordel que sujetaba el globo resbaló en su palma y comenzó a elevarse. Lo vio subir con una sonrisa amplia y Black porn.

“Cariño, ¿cómo se te ha escapado el globo?”, le dijo la madre. “No se me ha escapado, mamá, se lo he regalado a LEER MAS“.

Tenía una ilusión muy grande, sé que no era gran cosa, pero a mi me hacía ilusión. Se ve que a mi y a 2000 personas más…

Hoy iba muy feliz caminando hasta el FNAC, con mi dinerito en el bolso y pensando que el 14 de Febrero podría escuchar el LOVE METAL en directo. Pero la chica del FNAC, aunque ha sido muy agradable y simpática, me ha dado la noticia fatal que ha estado rebotando en mis tímpanos un buen rato: Se nos agotaron la semana pasada…

No os podéis imaginar mi decepción. (Por cierto, no sé porque escribo como si se lo explicase a alguien, porque nadie me lee). En serio, parece un chorrada, pero me ha caído encima como un jarro de agua fría. Estoy triste… : (

Ni siquiera puedo escuchar HIM porque me pongo a pensar que no los veré en directo… jo… En fin… no puedo hacer nada ya… Al final tendré que buscarle el lado bueno…