Rubi Reformas

Andaba, a las 5 AM, sin saber bien porqué lo hacía, pero vi el amanecer de la soledad, lejos quedan atrás los tiempos en que dedicaba sonrisas al despertar. El viento ha soplado en una dirección de incertidumbre, las ideas cada vez menos definidas en todo. Pero hay que seguir caminando, porque no puedes renunciar a los días, a sus noches, a esto que decían que era muy bonito. Mis peones Rubi Reformas la partida, sin pretenderlo, todo es tan diferente que en mi cabezan resuena constantemente el sentimiento de Enlace.

Y ahora mientras ves la gente que tienen vidas diferentes a la tuya evolucionar, sonreir, rodearse de personas, te sientes solo, porque esta mañana no hablé con nadie, a nadie le dediqué una sonrisa, como antes hacía. Y sin comerlo ni beberlo los sucesos aislados conforman una vida diferente a la que habías soñado, yo no me voy a la piscina, ni a la playa, porque el único acompañante que tendría sería un triste ipod. Nadie piensa en mi en este momento, nadie sabe que estoy sumergido en el más profundo caos en las cuatro paredes de mi habitación. Como solventar una situación así? En la escuela no me dieron una receta, no me dijeron “es así”, no me enseñaron a ser fuerte.

Todo es tan diferente a como había soñado que tan solo me queda invitar al fracaso a una copa, a dos, o a tres. Yo lo miraré como lo hace, porque si le sigo el ritmo estaría cometiendo otro error más. Tuve mucho que ofrecer pero poco que recibir. Tan solo deseo que nadie sepa a sal, como me ocurre a mi en estos momentos, tan solo deseo que construyais, que cimenteis, que no se os caiga nada, porque el destrozo provoca la más potente de las frustraciones.

Como salvar mi matrimonio

El otro día llovió, y aunque fue la típica tormenta de verano en unos minutos estaba totalmente empapada. A veces me gusta la sensación de que la lluvia me empape, sobretodo en días así que hace mucho calor y sientes la lluvia muy fría según te va cayendo.

No me gusta mojarme el pelo y menos si me lo acabo de alisar, pero la sensación de tener los brazos completamente pingando y la ropa pegada al cuerpo de lo mojada que está me parece muy guapa. Además no sentía el frío. Y además me hizo recordar.

El uno de agosto del 99 me acuerdo que fui a comprar con Diego algo para cenar y al salir del carrefour estaba lloviendo a mares (me acuerdo con tanta precisión del día porque sé que eran las fiestas de candás, que mis padres habían ido y que por eso tenía la casa libre para invitar a Diego).

Primero no sabíamos si salir o esperar a que dejase de llover, al final salimos y empezamos a correr hasta que un semáforo se puso en rojo. Nos paramos a esperar y no sé porqué nos miramos y nos entró la risa, un auténtico ataque de risa, luego nos besamos, empezamos a besarnos mientras seguía lloviendo, allí en medio de la acera en la avenida del llano.

Hacía poco más de un año que salíamos juntos y todavía nos besábamos con esa pasión que caracteriza a las relaciones cuando empiezan. De aquella a él todavía le daba vergüenza que nos besásemos en la calle, delante de todo el mundo, pero esa vez le dio Como salvar mi matrimonio.

Me acuerdo que le estaba besando y me sentía completamente feliz, me acuerdo que llevaba mi camiseta favorita, una azul del diablo de tasmania, y de que estaba empapada, igual que mis pantalones, y mi pelo y mis brazos. Igual que aqui.

Y el semáforo se puso en verde, y otra vez en rojo y puede que otra vez en verde no me acuerdo. Luego vinimos hasta mi casa caminando muy despacio, de la mano hablando dios sabe de qué. Sintiendo la lluvia resbalar y calarnos. Y sonriendo, yo por lo menos sonreía mucho.