Playboy

Paso por casa a recoger el dinero y a cambiarme de ropa. No me da tiempo a ducharme, así que me aclaro un poco el pelo y me echo desodorante.

Llego sudorosa, despeinada, con el bikini puesto y tarde.

Obvio la descripción de la clínica, súper chula, súper grande, súper nueva y con montones de aparatos. Obvio que mientras pasaba a mi cabina, vi a un curiosu en calzoncillos, obvio que la fisioterapeuta era muy agradable y me cayó muy bien…

Me centro en que el fisioterapeuta me pareció un tío normal a primera vista, pero que en cuanto empezó a hablarme y a sonreír pasó directamente a gustarme.

Una de esas personas que parecen serías pero que luego sonríen y su sonrisa lo llena todo; una de esas con las que te llevas una primera impresión equivocada (parece demasiado serio) y el minuto de estar hablando con él te llevas la grata sorpresa de que el tío es muy agradable y divertido.

Hacía tiempo que no agradecía tanto no tener ni un pelo fuera de sitio.

Me trataron de maravilla, me hicieron masaje, me dieron descargas eléctricas, me pusieron infrarrojos, otro máquina que me acuerdo de para qué servía, me hicieron mover la pierna de mil formas distintas para ver si me dolía, y al final… una venda blanca y reluciente que no me deja doblar la rodilla ni mantenerla estirada del Playboy.

“Se que en verano es un engorro, por si quieres ponerte falda por ejemplo, pero te aliviará mucho”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

* Copy this password:

* Type or paste password here:

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>